9 de noviembre de 2025 Lectores: 270

Un tornado con vientos de 250 km/h devastó este viernes la ciudad de Rio Bonito do Iguaçu en el sur de Brasil, dejando al menos seis fallecidos, 750 heridos y el 90% de las viviendas destruidas. El presidente Lula da Silva activó el gabinete de crisis y expresó su solidaridad con las víctimas ante lo que autoridades describen como «un escenario de guerra».
Minutos de terror, horas de devastación
El fenómeno, que duró apenas unos minutos durante la tarde del viernes, fue suficiente para volcar automóviles, arrancar techos y derrumbar edificios completos. La fuerza del tornado concentró su poder en el perímetro urbano de la ciudad, maximizando el daño en la zona más poblada.
Testimonios del desastre
«Destruyó todo. Destruyó la ciudad, casas, colegios. ¿Qué va a ser de nosotros?», relató Roselei Dalcandon, cuya tienda quedó reducida a escombros. La mujer agregó aliviada que su hijo logró sobrevivir milagrosamente: «La tienda desapareció, pero él salió, Dios lo salvó».
Operativo de emergencia
Las autoridades confirmaron:
• 1 persona desaparecida
• Brigadas de rescate trabajando entre escombros
• Estado de calamidad pública decretado
• Refugios habilitados para damnificados
Respuesta gubernamental
El presidente Lula expresó sus «más sentidas condolencias» a través de redes sociales, mientras el ministro de Integración y Desarrollo Regional, Waldez Góes, coordinó el envío de equipos de ayuda humanitaria y planes de reconstrucción.
Alerta meteorológica extendida
El Instituto Nacional de Meteorología mantiene alerta por tormentas en Paraná, Santa Catarina y Río Grande del Sur, recordando otras tragedias recientes vinculadas al cambio climático que han afectado con particular crudeza al sur brasileño.
Mientras los equipos de rescate buscan supervivientes, Brasil enfrenta otra prueba de la fuerza destructiva de los fenómenos climáticos extremos en una región que se ha vuelto cada vez más vulnerable.
